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Reestructuración de pasivos

Tu empresa tiene un endeudamiento que se volvió difícil de sostener, pero todavía es viable operativamente. Antes de que la crisis se profundice, conviene analizar cómo reordenar el pasivo y elegir la herramienta legal adecuada para cada tipo de deuda.

En una línea

La reestructuración de pasivos no es un procedimiento único: es la estrategia de conjunto que puede combinar negociaciones privadas, un acuerdo preventivo extrajudicial o un concurso preventivo, según el estado de la empresa y la composición de sus acreedores.

Primeros pasos

Un enfoque estratégico de la deuda

Reestructurar el pasivo consiste en reordenar las deudas de la empresa para hacerlas compatibles con su capacidad real de pago, preservando en lo posible la continuidad del negocio. El punto de partida es un diagnóstico preciso del pasivo, del activo y del flujo de fondos.

A partir de ese diagnóstico se define qué instrumentos usar. En muchos casos se empieza por negociaciones directas con los acreedores y, si hacen falta efectos más amplios, se recurre a las herramientas de la Ley 24.522.

Herramientas disponibles

Cuando la negociación privada no alcanza, la ley ofrece el acuerdo preventivo extrajudicial de los artículos 69 a 76, que permite pactar con los acreedores y luego homologar el acuerdo, y el concurso preventivo, que brinda un marco judicial completo con suspensión de ejecuciones.

La elección entre estas vías depende de la concentración del pasivo, de la disposición de los acreedores a negociar y de la urgencia. Muchas veces la estrategia combina etapas: negociar primero y formalizar después con la herramienta que mejor proteja a la empresa.

Cómo trabajamos

Analizamos la estructura de deuda, identificamos los acreedores clave y proyectamos escenarios de pago realistas. Sobre esa base diseñamos una hoja de ruta que ordena las prioridades y los tiempos de cada instrumento.

Acompañamos la negociación y, si corresponde, la presentación judicial. El objetivo es dar previsibilidad a la empresa dentro del marco legal, siempre sin prometer resultados que dependen de terceros y del propio proceso.

Errores frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Reestructurar pasivos significa entrar en concurso?
No siempre. La reestructuración puede empezar por negociaciones privadas con los acreedores. El concurso preventivo o el APE son herramientas que se usan cuando se necesitan efectos más amplios o un marco judicial.
¿Cuándo conviene empezar a reestructurar la deuda?
Cuanto antes. Actuar mientras la empresa sigue siendo viable amplía las alternativas disponibles. Esperar a una cesación de pagos avanzada suele reducir el margen de negociación.
¿Qué diferencia hay entre negociar y homologar un acuerdo?
Una negociación privada obliga solo a quienes la firman. Un acuerdo homologado en el marco de la Ley 24.522 puede extender sus efectos a otros acreedores, según el procedimiento utilizado.
¿Pueden garantizar que la reestructuración funcione?
No. El resultado depende de la disposición de los acreedores, del estado de la empresa y del proceso. Trabajamos para maximizar las posibilidades dentro del marco legal, sin prometer un resultado.
Esta página es informativa y no reemplaza el asesoramiento profesional sobre tu caso concreto. No implica promesa de resultados.

Ordenemos el pasivo a tiempo

Si tu empresa es viable pero la deuda pesa demasiado, evaluemos una estrategia de reestructuración. Contactanos para empezar por el diagnóstico.

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